El Perú no ha logrado superar los altos niveles de pobreza y abandono social de amplios sectores. Hacia el 2005, con una población aproximada a 27.0 millones de habitantes, casi un 48% se encontraban en situación de pobreza y un 19.2 % se encontraba en situación de pobreza extrema. En términos absolutos, alrededor de 12.0 millones de peruanos son pobres (recibiendo menos de US$ 2 por día) y casi 4.2 millones viven en pobreza extrema (recibiendo menos de US$ 1 al día) . (Fuente: Estadisticas Banco Mundial 2005) |
Existen índices críticos de desnutrición, mortalidad infantil, analfabetismo y esperanza de vida. Los niños menores de cinco años reciben solo un tercio del nivel calórico y proteico necesario para un desarrollo físico adecuado. Debido a la migración, estos índices afectan a zonas urbanas donde casi un 85% de los pobres procede de la sierra.
La situación de pobreza fue agravada por la violencia terrorista entre 1982-1994 que afectó tanto la creación de capital humano (donde la fuerza de trabajo es esencial), capital social y la destrucción de redes económicas establecidas. Las pérdidas en infraestructura alcanzaron más de US$ 20.0 mil millones. En adición, se perdieron obras y trabajos de programas de desarrollo iniciado como: mejoramiento genético de vacunos y camélidos, plantas agro-industriales, mejoramiento de cultivos, entre otros. Estimados gruesos indican que casi 60,000 personas murieron y 0.6 millones fueron desplazadas, traumas post-conflicto afectan a un grueso sector de la población en la zona .
El efecto económico del terrorismo obliga a ejecutar un arduo esfuerzo de reconstrucción que ha sido enfrentado limitadamente. Los diferentes esfuerzos del Estado requieren una política sostenible orientada a la reconstrucción y al tratamiento post-conflicto en zonas afectadas. Luego de diez años, se estima que solo un 36% de las obras y trabajos previos han sido puestos en marcha nuevamente
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